CABO DE GATA, UN PARAISO EN EL MEDITERRANEO

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Un inmenso espacio protegido. Tierras lunares, playas vírgenes y pequeños pueblos blindados a la masificación urbanística. Bellos paisajes de tonalidades rojizas, negras, ocres y azul marino.

Playas, dunas y calas recónditas, acantilados, formaciones volcánicas, y oscuros arrecifes. Cabo de Gata es la joya natural de Almería y la mayor superficie ecológica del Mediterráneo occidental europeo. Es Reserva de la Biosfera por la UNESCO y uno de los ecosistemas más áridos del Viejo Continente. Diversidad ecológica y ausencia de invierno climático en el primer Parque Natural Marítimo-Terrestre de Andalucía. Sus fondos marinos están catalogados entre los de mayor calidad del litoral mediterráneo español.

El Parque de Gata.

Decenas de especies animales únicas, cortijos dispersos y pueblos blancos para pasear y descubrir paisajes singulares que se asemejan a desiertos lunares. Almería es una combinación increíble de desierto y mar azul, en la que caben tierras volcánicas, acantilados, arrecifes, y humedales en los que se han catalogado más de cien especies de aves. Las Salinas son el hogar de amplias colonias de flamencos rosados.

Los ricos fondos marinos del Parque Natural de Gata son un muestrario de arena, roca y praderas de Posidonia, en las que se ocultan una gran diversidad de especies marinas. La Playa de los Muertos, una de la mejores de Almería, Punta del Cuervo, Las Negras, o la Cala de Enmedio, en Agua Amarga, son cotizadas zonas de buceo. 

Junto al Faro de Cabo de Gata, El Mirador de las Sirenas ofrece unas maravillosas vistas de impresionantes acantilados y oscuras rocas afiladas que surgen del fondo del mar, el Arrecife de las Sirenas. Un magnífico arrecife formado por antiguas chimeneas volcánicas rodeadas de diferentes tonalidades de aguas azules y verdes.

En Los Escullos se localiza la duna fosilizada más grande de todo el Parque Natural de Gata. Caprichosas formas esculpidas a lo largo de miles de años por la acción del viento y el mar. La formación de arena fósil quedó al descubierto hace más de cien mil años, cuando el mar Mediterráneo se retiró de estas tierras por el fuerte incremento de las temperaturas. En Los Escullos se encuentra la Playa de San Miguel y en su extremo se alza un torreón del siglo XVIII, el Castillo de San Felipe. La fortaleza albergó, tiempo atrás, cuatro cañones para la defensa contra los piratas. Actualmente, la plataforma redondeada sirve como soberbio mirador sobre el Litoral del Parque Natural.

Pitas, chumberas y cactus cubren paisajes arenosos salpicados por algún cortijo, y sin sombra posible. El pasado árabe de Níjar, la población más grande de Cabo de Gata, resulta evidente en sus calles y plazas. La iglesia de Nuestra Señora de La Asunción, del siglo XVI, fue construida sobre una antigua mezquita y en su interior se aprecia un artesonado mudéjar. Níjar es el centro de las cerámicas y los telares de jarapas.

El volcán de las piedras preciosas.

A pocos kilómetros de la ciudad se encuentra “El Hoyazo de Níjar”, la “boca” de lo que hace aproximadamente siete millones de años fue un volcán submarino. Con la extinción el volcán se formó, alrededor del círculo del cráter, un arrecife de coral que quedó fosilizado.

En la ladera del antiguo volcán se aprecian restos de antiguos yacimientos mineros. Por algo el Hoyazo de Níjar fue bautizado con un segundo nombre, La Granadilla. Hace millones de años, junto con la lava, salieron a la superficie millones de pequeños y oscuros “granates”. La búsqueda de piedras preciosas es todo un aliciente para realizar la excursión y recorrer una senda típicamente almeriense, en la que la vegetación está compuesta de espartos y matorrales subdesérticos.

Pueblos blancos y playas de aguas cálidas

Uno de los pueblos más turísticos es Agua Amarga. La playa urbana tiene la misma longitud que el núcleo urbano, y una anchura considerable. Está flanqueada por un acantilado en el que aparecen curiosas cuevas. Calas como las de Chumba, Montoya y Puente ofrecen aguas cristalinas y una impactante biodiversidad.

Pequeños y dispersos, algunos pueblos se han transformado en espacios de turismo moderado. En Las Negras, los pescadores conviven con algunos extranjeros, que decidieron quedarse, y veraneantes ocasionales. Sus casitas blancas crean un impresionante contraste con el oscuro monte cercano. El Cerro Negro es una gran masa volcánica y negruzca, y la erosión ha sembrado las playas del pueblo de preciosas y llamativas piedras negras.

En Cabo de Gata el desierto y la lava fosilizada se funden con maravillosas playas. La de La Isleta del Moro luce dos grandes rocas redondeadas y oscuras, visibles desde la lejanía. En los últimos veinte años, San José se ha convertido en uno de los pueblos más concurridos de Cabo de Gata. Su playa, su Paseo y su Puerto Deportivo concentran las visitas

A poco más de dos kilómetros de San José se encuentra una impresionante e inmensa playa de dunas y arena blanca y fina, Los Genoveses. La entrada y su aparcamiento están limitados. También en Mosul el acceso está restringido durante el verano. Cuatrocientos metros de arena finísima rodeados por formaciones rocosas de origen volcánico. En medio de la playa aparece una lengua de lava fosilizada que muchos identifican con una ola petrificada.

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